Sunday, November 17, 2019

METARREFLEXIÓN 2


Fase de diseño como reto de coherencia y alineación


Entre más inmersa me encuentro en el diseño instruccional más logro comprender y vincular su teoría con cada una de sus etapas, razón por la cual hoy puedo decir con certeza que el diseño instruccional requiere de la etapa de análisis para realizar la de diseño, etapa en la que varios componentes juegan un papel indispensable sobre los que se debe tener claridad como los objetivos de aprendizaje, los conocimientos, habilidades y actitudes que se espera alcanzar con los estudiantes, además de la estrategia, métodos, actividades y herramientas virtuales que se van a utilizar. También, he podido corroborar que las TIC son herramientas que abren las posibilidades del aprendizaje pero que para su uso requieren que el docente esté dispuesto a explorarlas, conocerlas y adoptarlas. Asimismo, uno de los ejes fundamentales del diseño es la evaluación dado que permite dar cuenta del cumplimiento del objetivo. De ahí que, diseñar un ambiente de aprendizaje se puede considerar un reto de alineación y coherencia entre sus componentes con miras a cumplir con los objetivos y suplir la necesidad educativa. 
En efecto, cualquier diseño instruccional debe crearse a partir de una necesidad educativa, para lo cual es necesario contar con un análisis exhaustivo del contexto que nos permita conocer sus particularidades, aquello que se ha aportado al aprendizaje de los estudiantes desde la clase y aquello ausente que beneficiaría al ambiente de aprendizaje. A partir de esa necesidad se establecen objetivos, habilidades, conocimientos y actitudes que se pretende que el estudiante adquiera. Se toman decisiones en torno a la manera en la que se busca que se dé ese conocimiento y se adquieran esas habilidades, a la forma en la que se orientarán las clases y a los roles que tanto docente como estudiantes adoptarán.  
En otras palabras, se escoge una estrategia de aprendizaje que según Weston y Cranton (1986) incluye los métodos y materiales; y que de acuerdo con ellos es uno de los aspectos que los docentes terminamos repitiendo de lo que vivimos como aprendices. Por eso mismo, la etapa de diseño se convierte en un ejercicio de coherencia entre la estrategia (métodos y materiales), los objetivos de aprendizaje, los conocimientos, las habilidades y las actitudes como componentes imprescindibles para la toma de decisiones que requiere esta etapa. Es más, de la alineación y la coherencia de los componentes mencionados dependerá el éxito del ambiente de aprendizaje.  
Cabe añadir que para esa toma de decisiones se deben tener en cuenta, igualmente, las posibilidades y limitaciones del diseño. Es responsabilidad de los diseñadores tener claridad sobre los aspectos de las TIC que pueden influir de manera positiva en el ambiente de aprendizaje y elegir las herramientas más pertinentes que permitan explotar la creatividad de los estudiantes y docentes. De esta manera, la elección de las herramientas se convierte no solo en un proceso de encontrar TIC atractivas sino en aquel que le permite al docente ampliar las fronteras que encierra un salón de clases para abrirse a otras posibilidades orientadas al objetivo y la necesidad encontrada.  
Otro de los elementos o componentes presentes en la etapa de diseño es la evaluación del proceso de aprendizaje. Cuya importancia se orienta a que los estudiantes reconozcan desde el inicio que se espera que hagan y logren, que han logrado y que deben mejorar, ya que usualmente los estudiantes no saben porque reprueban las asignaturas, algunas veces dado por la dificultad de reconocer el error y por creer que por el hecho de entregar un producto sin importar su calidad o lo que lo pueda reflejar sobre su compresión ya deben aprobar y otras veces porque no reciben una retroalimentación oportuna de lo que hacen. Así pues, resulta de vital importancia preocuparnos por el proceso de evaluación, los productos que evidenciarán el aprendizaje, al igual que el reconocimiento del estudiante de sus debilidades y fortalezas, alineando este proceso, igualmente, al objetivo de aprendizaje.  
Con respecto al proceso de coherencia y alineación en el que he hecho énfasis, Gustafson y Branch (2002) afirman que un diseño instruccional es un sistema interdependiente en el que sus elementos no pueden estar separados ya que de su interrelación depende el cumplimiento de los objetivos.  Así pues, la etapa de diseño se convierte en la interconexión de una serie de elementos que forma una especie de web, como las conexiones cerebrales, en las que cada uno de sus elementos cumple un papel imprescindible para cumplir con su propósito, en el caso de la etapa de diseño, es alcanzar el objetivo de aprendizaje.  
Todo lo anterior lo he constatado en el proceso de creación del diseño que trabajamos por grupos, a través de las lecturas sugeridas sobre el diseño instruccional, las estrategias de aprendizaje, etc. También ha sido de gran importancia el trabajo colaborativo con mis compañeras, la lectura de los foros, la retroalimentación dada por las docentes y las discusiones y reflexiones que se han presentado en clase, ya que han proporcionado una mayor comprensión de lo planteado de manera teórica.  
Por eso mismo, una de las evidencias de mi aprendizaje es el diseño realizado con mis compañeras, otra es el proceso de reflexión en torno a la planeación y organización de mis clases de cátedra e inglés, aunque a diferencia de cátedra,  para ingles si existe una malla curricular establecida, que ya cuenta con competencias, desempeños esperados e indicadores de desempeño. Además, he leído y releído lo relacionado con el aprendizaje basado en problemas, del que ya tenía idea pero que se ha aclarado, lo cual me ha permitido ver su pertinencia. He pensado en los cambios que deseo realizar, he dialogado con los estudiantes sobre sus intereses y gustos en cuanto a lo que hemos hecho y lo que podríamos hacer, con el fin de comenzar a concatenar todos los elementos, mejorar mis clases, la manera en la que las oriento y cumplir con los objetivos de aprendizaje propuestos.  
Antes tenía preguntas que involucraban las fases posteriores a la de análisis del diseño instruccional, que en el camino de su construcción se han ido respondiendo, ya que el haber realizado la fase de diseño me permitió percatarme de todo el trabajo que implica y de la necesidad de su alineación y coherencia entre cada una de sus elementos como mencioné anteriormente, pero no he podido evitar preguntarme si lo que hemos hecho hasta el momento es suficiente para lograr el objetivo de aprendizaje, cómo nuestro trabajo se verá reflejado en los niños y como evaluaremos nuestro ambiente de aprendizaje. 
A mi modo de ver las respuestas esos interrogantes se irán resolviendo de la misma manera en la que se han resuelto las anteriores preguntas, a medida que continuamos con el trabajo. Por ahora, es imperativo tener en cuenta la retroalimentación de los pares y de la docente para mejorar el diseño y realizar un trabajo concienzudo en la etapa de desarrollo con el fin de que por parte del ambiente estén dispuestas las herramientas para que el objetivo se cumpla. Desarrollar el trabajo con los niños,  observar y ver los productos con los que podré analizar el alcance de nuestro ambiente de aprendizaje. En este punto cabe recordar que el diseño instruccional no es linear, aunque tiene unas etapas definidas requiere que nos movamos entre ellas para revisar y corregir, lo cual considerado como una de sus mayores fortalezas (Gustafson y Branch, 2002, p. 19). 
Así pues, teniendo en cuenta todo lo mencionado anteriormente confirmo que el proceso de diseño de un ambiente de aprendizaje es y continúa siendo un reto de alineación y coherencia entre sus elementos a través del cual se pretenden lograr los objetivos de aprendizaje para contrarrestar la necesidad educativa evidenciada en la fase de análisis. Proceso que, a mi parecer, no termina en la fase de evaluación ya que se convierte en una manera de revisar y evaluar el trabajo que hacemos con los estudiantes, un proceso de mejoramiento continuo.  




Referencias

Gustafson, K., & Branch, R. (2002). What is instructional design? Trends and issues in instructional design and technology.

Weston, C., & Cranton, P. (1986). Selecting Instructional Strategies. The Journal of Higher Education, 57(3), 259-288. Doi: 10.2307/1981553

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