Integración de la tecnología en la educación
“La tecnología es solo una herramienta.
Para conseguir que los niños trabajen juntos
y motivarles, el profesor es lo más importante”
Hace
20 años se enseñaba DOS (Sistema Operativo de Disco) en los colegios
distritales de Bogotá, eran pocas las personas que tenían un computador en casa
dado su alto costo y la tecnología más cercana a las familias eran los
televisores. En cuanto a la educación, la tecnología estaba lejos de hacer
parte de su entorno, pero 20 años han sido suficientes para demostrar cómo ha
avanzado a pasos agigantados y cómo el reto de la educación actual es no
quedarse a la deriva sino progresar de la mano de las herramientas
tecnológicas. Por lo que se precisa una alfabetización
digital para docentes y estudiantes que nos lleven a un cambio curricular, lo
que simultáneamente, cambiará nuestros roles.
¿Por qué se habla de una alfabetización
digital? A pesar de que la mayoría de los docentes y estudiantes en la
actualidad manejamos las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea
a la perfección, cuando se habla de las bondades de las herramientas
tecnológicas como el fácil acceso a la información a través de redes de
bibliotecas, acceso a las notas, uso de analytics,
contacto con tutores, entrega de trabajos en horario diferente al laboral, etc (Oblinger, 2012,
p. 12). Para muchos de
los actores inmersos en el contexto de la educación primaria y básica existe
gran desconocimiento de aplicaciones, páginas web e incluso de herramientas de
office. Por tal razón, es
[…] necesaria una nueva
alfabetización, […] donde, profesores y alumnos, adquieran una serie de
habilidades y actitudes, para saber interaccionar con las TIC, tener una
posición significativa hacia las mismas como herramientas de comunicación e
interacción con la información. (Cabero, 2007, p.18)
Una que les permita a los estudiantes reconocer la
información real, escoger fuentes fiables, aprovechar herramientas que les posibilite
interactuar con otras personas que tengan los mismos intereses, entre otras
cosas.
De ahí que, los docentes debemos considerar que
la tecnología es uno de los medios para mejorar algunos problemas actuales de
la educación, hacer más atractivo y eficiente el currículo en tanto cuente con
una integración crítica tecnológica, que se base en objetivos claros, además de
que sea diseñado para poder aprovecharla evitando repetir antiguos esquemas (Cabero,
2007). De nada sirven las miles de
herramientas que hoy la tecnología nos ofrece si no estamos capacitados para reconocerlas
y sacarles provecho. A este respecto, Oblinger (2012) confirma que “technology does not have impact in
isolation—it operates as one element in a complex adaptive system” (p. 12).
Es así como, su integración al currículo debe hacerse conscientemente, ya que
esta genera cambios que podrían ayudarnos a superar algunos de los problemas
que docentes y estudiantes afrontamos en nuestro día a día.
Por consiguiente, tanto el rol del maestro como
el del estudiante variarían así como lo está haciendo en los contextos
universitarios. En los que los docentes ejercen funciones que no hacían parte
de su quehacer como “consultor[es] de información-facilitadores de información;
facilitadores de aprendizaje; diseñadores de medios; diseñadores de situaciones
de aprendizaje mediadas para que los alumnos aprendan; moderadores y tutores
virtuales; evaluadores continuos y asesores-orientadores (Cabero, 2007, p.16). Asimismo,
la tarea de los estudiantes necesitará de un trabajo más autónomo ya que todas
las actividades no dependen del tiempo presencial sino pueden involucrar un
trabajo virtual que no solo busca captar el interés de los estudiantes, sino
mejorar sus competencias en cuanto a la investigación. Por esto, Cabero (2007) asegura
que el “[e]studiante […] deberá estar
capacitado, para el autoaprendizaje mediante la toma de decisiones, la elección
de medios y rutas de aprendizaje, y la búsqueda significativa de conocimientos
(p.18).
En suma, el reto de la educación en la
actualidad no es la tecnología en sí misma, sino que a través de su uso se pueda
darle otra forma a lo que ha sido educar y no solo en el contexto universitario
como lo menciona Oblinger (2012) sino en las aulas de los colegios públicos y
privados. No obstante, el uso de esa tecnología requiere en muchos casos de un
alfabetización digital que permita la integración de sus herramientas al
currículo con el fin de que estudiantes y docentes puedan sacarle mayor
provecho y de que sea visto como lo que es, el medio, no el fin. La utilización
de la tecnología al servicio de la educación requiere al mismo tiempo cambiar
los roles de docentes y estudiantes, orientados al fin común del aprendizaje.
Sin embargo, son muchos los interrogantes que surgen en este proceso de cambio
que debemos comenzar a contestar: ¿Cuántos de nuestros estudiantes tienen
acceso ilimitado a la tecnología?, ¿qué estudiantes y docentes cuentan con
formación en TIC? y ¿se tienen los equipos requeridos para el cambio en las
instituciones?
Referencias
Cabero, J. (Julio-Diciembre, 2007). Las necesidades de las TIC en el ámbito educativo: oportunidades, riesgos y necesidades. Tecnología y Comunicación Educativas Año 21,45, 4-19.
Oblinger, D. G. (May-June, 2012). IT as a game changer. EDUCAUSE Review, 47(3), 11-24.
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